lunes, 3 de octubre de 2016

NIEVE





NIEVE


Hay recuerdos que solo pertenecen
a un ámbito de sensaciones
nunca antes compartidas,
como la que produjo el blanco de la nieve
en el invierno de mis cinco años
cuando aquella mañana era un molino de harina
que derramaba grumos del cielo en los bancales.
No sé qué mes tocaba. Quizá fuese febrero
quien hiciese temblar las horas
con los fríos espasmos de la bruma.
Detrás de la ventana miraba el horizonte.
Debajo de la lana envejecida
palpitaba mi piel con el ritmo de un alma
completamente absorta.
Un ave hollaba el río de la nieve.
Sus movimientos eran las formas del misterio,
imágenes en blanco, gris y negro,
que se superponían con cautela
sobre el lienzo uniforme del silencio.
Nunca antes la había visto. Era preciosa.
De repente sonó con estrépito
el ronco aullido de la pólvora
de un cazador hambriento.
La belleza quedó abatida por el plomo.
Y la nieve se tiñó del color del crepúsculo
mientras la muerte daba sus señales de vida.



(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)