miércoles, 28 de septiembre de 2016

INSTANTÁNEA





INSTANTÁNEA


Una foto sentado en una silla
es la primera imagen
que tengo de mis tiernos balbuceos.
En un papel estriado de bordes ambarinos,
hay un niño rechoncho recubierto de grises
que tiene poco más de un año.
Sus ojos miran al futuro
desde el relieve plano
de un rostro inexpresivo,
se diluyen en la profundidad
de un espacio ignoto
junto a la soledad que aquel niño intuía
sería compañera en los tiempos más duros.
Casi sesenta años separan aquel instante
del momento en que escribo.
Ahora que el sol presta su pereza
a esta delgada hierba que espía la nieve,
un hilo de esperanza por alcanzar los sueños
recubre las facciones de aquel niño.
Las palabras se mueven como frágiles algas
al ritmo del reloj de arena
que crece en la cerámica
de cada voz ardida.
El agua del poema se derrama
entre las rejas frías de la urbe
mientras mi voz no olvida sus raíces humildes.
Y la sombra del tiempo
es humo en la fotografía.



(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)