sábado, 23 de julio de 2016

LOS BESOS QUE ME DISTE





Cuando la voz naufraga
y la indolencia tiene formas densas,
una sonrisa apática
se enreda con los ecos de la tarde.
Cuando el viento dibuja
las huellas de la rosa
en las cumbres templadas de tu piel
y las venas conducen ríos secos
dentro de la silueta del cansancio,
procuro recordar el tiempo consumado.
Me reconfortan todos los besos que me diste
y el silencio no está completamente yermo.
La memoria se nutre de imágenes antiguas
y Perogrullo tiene la razón
que a mí más me consuela.


(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio.)
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Mariano Valverde Ruiz (c)