sábado, 11 de junio de 2016

LEY DEL DESEO






Cuando la llama del amor tirita
procuro que los ojos se sumerjan
en páginas de cera
y así encuentren las luces para ver
la inmensa oscuridad que me derrota.
Palabras de ceniza y desvarío
envuelven el temblor interminable
de las horas, el son lento del día,
el hilo que ata la ley del deseo.
Luego vuelvo a la pizarra vital
donde escribimos nuestras divergencias
para encontrar de nuevo al amor triste,
diluido en sangre sepia que te espera.
Me reconozco en él, y de mis ojos
brota una delicada sierpe que se prolonga
hacia los surtidores mestizos de tu pecho.


(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)