martes, 12 de abril de 2016

PUNTO DE PARTIDA







Estoy de pie, parado al borde del camino
que lleva hasta la tierra de mi abuelo,
frente a la casa donde nací un día
en que el agua de octubre
se derramaba sobre los tejados.
Miro hacia los paisajes donde viví mi infancia,
la tierra donde antes crecieron los almendros,
maduró la cebada, pastaron las ovejas
y cantaron los jilgueros canciones de esperanza.
Mi memoria regresa a la edad de la inocencia,
un viaje sin encuentro ya posible
entre los elementos del paisaje
y la figura gris que está observando
la evidencia del tiempo consumido.
Y los recuerdos buscan la presencia
de un niño tras los árboles,
intentan renovar la imagen simple
de quien no conocía la maldad
ni la lepra mezquina que genera en el alma
de los que la practican sin saberlo
y de aquellos que sufren sus negras consecuencias.



(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)