martes, 12 de abril de 2016

DIÁLOGO CON LA BRISA







Ahora que estoy cerca de mis raíces
percibo en mi costado la caricia del viento:
es una brisa añeja con formas infantiles
que toma cuerpo mientras le hablo.
A pesar de saber que es muy difícil
que la extraña figura y mi presente
podamos comprendernos, escucho su salmodia.
La brisa del pasado
interpreta modernas melodías
con arpegios de júbilo,
fluye, asciende y desciende,
nace y crece en la luz,
es ala de libélula morando los recuerdos,
se aproxima a la raíz
del personaje que fui o quise ser
y me cuenta su historia.
La brisa y yo intentamos construir con nuestro diálogo
una imagen distinta a la que soy,
un viejo fotograma
al que añadimos tonos grises
para ser consecuentes con la realidad
que nos tocó vivir aquellos años.
Y aunque nos entristezcan los recuerdos,
no renunciamos a nuestros orígenes,
igual que cualquier planta.
Las raíces son muy distintas a las hojas
y más aún a los frutos,
pero nunca hay cosecha si se arrancan del suelo.



(La intimidad del pardillo)
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Mariano Valverde Ruiz (c)