domingo, 6 de diciembre de 2015

JUGUETES, LITERATURA Y SOLIDARIDAD






JUGUETES, LITERATURA Y SOLIDARIDAD

La infancia está necesariamente asociada a la experimentación y a los juguetes. Durante esta etapa de la vida son imprescindibles los juegos y para ello son necesarios los juguetes. Todos los niños tienen derecho a jugar, a poder desarrollar su capacidad de imaginación y a divertirse con el mundo de fantasía que crean en la interacción con los juguetes.
Podríamos considerar el juego como una actividad lúdica, pero produce un beneficio necesario para el desarrollo adecuado de la psicología del individuo, algo que después tendrá su lado más positivo en la estabilidad emocional, en la relación social y sobre todo, en el desarrollo de las capacidades afectivas.
Los escritores somos conscientes de que los niños necesitan jugar. También sabemos que no todos tienen la posibilidad de hacerlo porque la economía de sus padres, o su situación personal, se lo impide. Por eso, los escritores de Lorca han puesto en marcha una iniciativa novedosa para recoger juguetes y entregarlos a Cruz Roja para que esta entidad los distribuya entre los más necesitados.
El procedimiento es sencillo. Se ha creado una gran cesta de libros con las obras de los autores lorquinos de la generación L21. Para obtener dicha cesta hay que aportar un juguete que no sea ni bélico ni sexista y entregarlo en la cafetería Stevia, donde se asigna un número del 0 al 99. El poseedor del número que coincida con la terminación del premio de Navidad del día 22 de diciembre, recibirá la cesta en una gala cultural que se celebrará el día 23 en dicho local y para la que se exigirá como entrada otro juguete.
Todo esto no habría sido posible sin la colaboración desinteresada de cada uno de los escritores. La lista es larga, y aunque a mí no me corresponda, quiero agradecer a todos y cada uno, su solidaridad con esta maravillosa causa, que es colaborar con nuestras palabras para que ningún niño se quede sin juguetes. La ilusión y la sonrisa de un niño, no tiene precio. Y tampoco los buenos corazones.

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Mariano Valverde Ruiz ©