miércoles, 19 de agosto de 2015

PEREZA





Levanto la persiana. Entra la luz
y observo que tú ya te has marchado.
Hoy la tormenta cae sobre la sed del huerto,
en los tejados viejos, las calles asfaltadas
y entre las hojas grises de mi árbol.
Cuesta empezar el día en puro otoño,
colocar el pijama en el ropero
cuando la noche deja sus lágrimas de cuarzo
colgando por las venas.
Tu ausencia une el tendón de la nostalgia
con el hueso profundo del dolor
junto al flácido músculo vital.
Y tengo que afrontar la nueva luz
como otro fugitivo de la noche
al que de esperar tanto para verte
le salen agujetas en el alma.


(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio.)
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Mariano Valverde Ruiz (c)