domingo, 30 de agosto de 2015

AÚN ES POSIBLE




Sin hacer comprensibles dos silencios
-el tuyo y el mío- vivo en pleno enigma.
Y sigo suplicando que se cumpla
esa promesa que nunca entendiste.
Acércame tus labios,
no me niegues la llama del deseo.
Dijiste para siempre
o sólo fue una lúdica promesa
con las alas quebradas.
Yo tuve que entender rápidamente
que el dolor siempre sigue a la pasión,
que cuando necesitas
comprensión y cariño
puedes encontrar sólo más ausencia,
el vacío que deja una piel fría,
separada de todo lo que es sueño.
Y mi vida es soñar para escribir,
escribir para luego hacer soñar.
Tuve que comprender que no entendieses
lo feliz que me siento
al crear nuevos mundos de palabras,
universos que fijan y ofrecen su soporte
a la naturaleza de mi espíritu.
Y cuando comenzábamos
me hiciste comprobar tu fiel apoyo.
Por eso pienso que aún será posible
que admitas tu desliz.
Confío en que haya sido provocado
por los crueles azares de la vida.
Y también es probable mi perdón.
Todo terminará cuando nuestra alma
-ya unida- reconstruya mansamente
su cuerpo de palabras verdaderas,
aunque al final
sólo quede la aurora del poema.


(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio.)
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Mariano Valverde Ruiz (c)