martes, 21 de julio de 2015

LA DISTANCIA





Es yeso la distancia que no puede medirse.
Tu sonrisa. El amor que me regalas.
El consuelo. La urdimbre del remanso
que generas en mí y tal vez la esperanza,
han de alejarse un día.
Volverán las perpetuas nieves tristes.
Habrá abandono en mi casa por siempre.
Regresarán el tedio y la costumbre
al tiempo y su letargo.
No puedo imaginar otro destino
tan ancestral y tan terrible para el deseo.
Qué injusto es saberse perdido en el azar.
No puedo creer que todo termine
como una cruel sentencia 
sin derecho de apelación:
culpable de este olvido.
Nadie debe alejarse
sin que promedie un leve adiós,
un gesto simple, una mueca tenue,
el tacto al menos de esa exigua mirada
que descubre el camino sin retorno.
Pero vivir nos colma
de amargas despedidas en silencio.
Deseo que la nuestra
tan sólo sea la expresión
de una distancia momentánea.



(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio.)
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Mariano Valverde Ruiz (c)