sábado, 18 de julio de 2015

CELOS





Ahora, cuando el silencio te traslada
con dulzura al cobijo de las sombras,
te noto diferente,
como si acariciasen tus cabellos
las manos invisibles
de otros hombres o cuerpos clandestinos
se deslizasen sobre tu dorsal...

Espera. No despiertes.
No te recubras con la máscara
de la disculpa, déjame ver dónde
termina tu deseo.

No me sientes. No estoy. Te abandonas
a la imagen diluida de tus sueños.
                          ¡Dios y yo qué!
Me consumo de celos por tus manos.
Con esos movimientos, qué persiguen,
qué poesía las reclama.
                          ¡No hagas eso!
No quiero mancillar este momento lúcido
que bucea en tus fondos abismales,
ni tampoco apartarme y que despiertes,
no me atrevo a mover ni un solo músculo
y, sin embargo...
                           se mueve.



(El deseo o la luz. Ed. Universidad de Murcia.)
Todos los derechos reservados
Mariano Valverde Ruiz (c)