sábado, 4 de julio de 2015

CARICIAS





Una carta sin sobre.
Un marzo que concluye con destellos
en los tallos violetas de las plantas.
Aquella luz que queda en la mejilla,
adherida a la piel,
sin nombre definido
ni fecha de caducidad.
Son múltiples las formas de emular
los gestos que aparecen y se ciñen
a la carne que enmarca una caricia.
Pero no bastan para concretarla.
Tus caricias son algo más etéreo,
la evidencia del tacto del cariño,
saetas que frecuentan mi conciencia
como tiempo que implora la dulzura.
Por eso necesito que me des con cautela
la luz que se desgrana de tus manos,
esa fosforescencia misteriosa
que parpadea dentro de tu cuerpo.


(El fuego del instinto. Ed. Vitruvio.)
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Mariano Valverde Ruiz (c)