martes, 2 de junio de 2015

TODAS LAS MAÑANAS SE ASOMA UN ÁNGEL A MI VENTANA de Antonio Soto




TODAS LAS MAÑANAS SE ASOMA UN ÁNGEL A MI VENTANA
ANTONIO SOTO ALCÓN
II PREMIO DE POESÍA DIONISIA GARCÍA-UNIVERSIDAD DE MURCIA
UNIVERSIDAD DE MURCIA

Tomar entre las manos Todas las mañanas se asoma un ángel a mi ventana y acercarse a los poemas de Antonio Soto es exponerse a recibir un latigazo de emociones, un estremecimiento interior que es la puesta de largo para la musa de las sensaciones.
En las páginas de este libro de poemas late con intensidad el existencialismo puro de los hombres que miran a la vida de cara y que a la vez se dejan llevar por la belleza de las palabras. Fluyen como las aguas de un río de aguas claras tanto el vértigo de la vida como el dramatismo y la angustia a que se enfrenta un hombre que sabe que tras la muerte no queda nada.
En cada verso se acentúa el fulgor de la palabra certera, la voz de un poeta que atisba la única certeza entre el escepticismo que le alumbra. Se pregunta por su infancia, su juventud, su vida y duda de que existieran. Es una exposición sin cortapisas de la naturaleza humana, de sus virtudes y de sus miserias, una vida que deja un poso de tristeza.
Con composiciones de gran profundidad, que a veces son una pugna entre filosofía y realismo, el personaje poético de este libro trata temas como la soledad, el escepticismo, la amargura, la agónica despedida del tiempo, el amor predestinado, la vida como un viaje, el perdedor, el mar, el miedo, la felicidad, la contemplación, los recuerdos y la vida como una batalla sobre las aguas del mar que nos lleva. El hombre es un barco que se aleja en el atardecer hacia la metáfora del olvido.
A lo largo de los 51 poemas que forman el poemario, Antonio utiliza tanto la primera como la segunda persona. En unos casos hace suyos los sentimientos, en otros nos advierte de su inmediatez. Se van alternando versos medidos con otros de métrica libre, dejándonos claro que lo que importa al poeta es el fondo, y que la forma y el ritmo están a su servicio, a merced del alma del poeta, son ella misma. Poemas cortos, intensos y certeros, que disparan sus ideas como dardos que van directamente al corazón del lector.
Todas las mañanas se asoma un ángel a mi ventana es un libro que nos demuestra que la poesía es necesaria para explicar la existencia y los sentimientos que genera, un libro que nos recuerda que somos herederos de la tradición, que intentamos escribir el mismo poema que han escrito otros con nuestra propia sangre, y que la vida nos lleva sin remedio hasta donde no quedan ni cenizas, ni tan siquiera olvido. Un libro necesario, de auténtica poesía, lleno de imágenes impactantes y donde la belleza sublima su nombre.
En definitiva, ésta es la palabra de un tigre acorralado por el fuego como nos advierte Antonio Soto en uno de los primeros poemas, una palabra que llega hasta nuestras conciencias y se instala en ellas para quedarse. La palabra de un hombre que se derrama en cada letra como el pigmento de un pincel de aire.


RESEÑAS
2 de junio de 2015
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Mariano Valverde Ruiz ©