martes, 1 de abril de 2014

LAS FLORES DEL JERTE




LAS FLORES DEL JERTE

El 30 de marzo desde el Mirador de la memoria despedía mi primera visita al Valle del Jerte, al pueblo de El Torno y a la floración del cerezo. Durante dos intensísimos días he visitado los escenarios donde se desarrolla el encuentro entre Magdalena y Casimiro, después de 50 años, en mi relato San Valentín en Alberjerte.
Unos minutos antes abrazaba con toda mi gratitud a María José, Luis y su familia, que han sido primeros embajadores de su pueblo, y que me han colmado de hospitalidad, atenciones y cariño. Desde el paisaje paradisíaco de su hogar, colgado del cielo por los hilos invisibles de la luz, estuve mirando la estampa de EL Torno, recordando los lugares visitados, percibiendo el aroma de la nobleza de espíritu, de los valores puros de la España auténtica, intuyendo que este país siempre saldrá adelante empujado desde abajo, desde la esencia. Y me prometí a mí mismo volver al Valle con el mejor regalo que puedo hacerles a sus habitantes: una novela escrita desde el corazón.
María José y Luis me han explicado tradiciones como “la campanillá” o la boda típica Torniega que medio pueblo ha escenificado delante de mis ojos y que relataré oportunamente en otro momento. Me han presentado a personas que me han contado historias que figurarán en el contexto de la novela. Me han llevado hasta lugares como Alberjerte, la Garganta de la Puria, el Paraje de las Vaquerizas, y otros que son escenarios de las vivencias de mis personajes. He podido tocar el suelo donde están las cenizas de Dulce Chacón y homenajear a todas las mujeres delante del árbol que se alimenta de sus cenizas. He visitado saltos de agua donde la belleza es espuma blanca, de un blanco inmaculado, como todos los cerezos en flor que en estos días dan al Valle la imagen de un lugar de cuento, donde queda encantado quien lo visita.
Tendría que extenderme mucho más para mencionar siquiera tantos rincones, callejas, paisajes, figuras y personas que se han quedado conmigo, y que me van a acompañar en el proceso de escritura de la novela que comenzaré los próximos días. En resumen, éste ha sido para mí el comienzo de una relación con el Valle del Jerte que ya será para mí permanente, y que quiero transmitir, de la mejor forma posible, a todos los amantes de la cultura, de la naturaleza, de la vida y de la literatura.

Comentarios (1 de abril de 2014)
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Mariano Valverde Ruiz ©