domingo, 23 de febrero de 2014

RUTH LORENZO, DANCING IN THE RAIN. UNA LUZ:


Esta vez sí.







La música nos ha envuelto en luz. Y en su aura mágica, en la inmensidad dorada de la luz con que se inicia la canción, me he dejado llevar por la esencia de la cultura mediterránea que se asoma, como un clavel milenario, a los ojos de Ruth.

Esta vez sí. Un nuevo amanecer se aterciopela en las tonalidades de "Dancing in the rain", una aurora que las escalas del piano van elevando suavemente sobre el cielo. Y el cielo se abre ante los ojos decorando con su azul luminoso los más ocultos rincones de los corazones.

Esta vez sí. "Yo quiero ver la luz. Vivir. Amar. Sentir. Saber. Aunque llueva. Tú y yo. Nadie nos puede parar". Presiento que esta vez sí llegará la música a los corazones de todos los europeos. Y más allá. Así que..."deja caer. Deja caer la lluvia. Vive. Simplemente vive. No tengas miedo" Ruth, porque algo intocable traspasa las fronteras y acaricia los sentidos como una gasa de armonía y equilibrio.

Esta vez sí. Nacen y vuelan todos los aromas de la huerta murciana más allá de nuestras fronteras. El azahar es una muselina de colores en la voz de Ruth y sus tonos viajan portando los matices de la nobleza y el arte. Cuando se entrega el corazón, la luz vuela por las antenas, por las ondas, por el aire, y es luz azul, luz mediterránea que se encumbra desde cualquier rincón de Europa, desde el Egeo hasta Gibraltar, desde Los Urales hasta Islandia, desde Los Alpes hasta La Selva Negra, desde los Pirineos hasta Copenhague.

Esta vez sí. Baila bajo la lluvia, siente las caricias del agua sobre la piel como un beso de hierbas silvestres, como el tacto de todas las edades, como el renacimiento de una pasión. Y toda Europa es un mismo corazón que deja caer la lluvia sobre la tierra que nos sostiene en el suelo cuando nuestras alas quieren elevarse sobre las gotas del agua.

Esta vez sí. Como si se hubiesen unido Celine Dion, Wuiney Hiustom, Mariah Carey para tomar la forma de una flor de limonero con ojos ilusionados, los ojos de la bondad y de la nobleza. Ojos que saben unir la pasión, la lucha y la esperanza con la fuerza y el orgullo de los murcianos.

Ruth, haz que llueva bajo los ojos de los que te estamos escuchando con el ánimo espectante. Y hazlo porque puede que no salga el sol mañana y que a pesar de eso toda la tierra sea del color de tus matices, y que lata al ritmo de un sólo corazón: Dancing in the rain.

Esta vez sí. Deja caer, deja la lluvia caer...

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23 de febrero de 2014
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Mariano Valverde Ruiz (c)